Corría el año 1991, España estaba asomando la cabeza en una nueva crisis económica aunque yo por entonces con tan solo siete años poco podía entender. Después de disfrutar de un sábado en el que ya poco faltaba para terminar el colegio me fui a dormir pensando en el gran domingo que se avecinaba, ya que el Atletico de Madrid jugaba la semifinal de Copa del Rey contra el F.C Barcelona en el ya desaparecido Vicente Calderón.



Hay cosas que se quedan grabadas en la memoria de las personas, hasta incluso los olores. Esa mañana me desperté mucho antes de lo previsto aunque no de manera intencionada. Eran las 07:30 de la mañana cuando un estruendo con una fuerza enorme hizo que saltara de la cama. La ventana semiabierta terminó de abrirse de manera violenta. En seguida caminé hacia la ventana esquivando los cuadros de Oliver y Benji tirados en el suelo debido a la onda expansiva de una explosión.

Fuente: La Vanguardia – EFE




Al mirar por la ventana había una columna negra inmensa, mientras escuchaba las alarmas de los coches, cristales de ventanas y persianas ante los gritos y desconcierto de la vecindad. Seguidamente empezó un sin fin de sirenas, ambulancias y camiones de bomberos. No sabia que podía haber pasado pero sabia que era algo grave. El 23 de junio de 1991, ETA cometió su primer atentado en el barrio de San Blas.

Fuente: El País – Miguel Gener

Hace cerca de 30 años la banda terrorista ETA planeó una matanza en el madrileño barrio de San Blas mediante un coche bomba colocado con la intención de estallar en la comisaría del distrito. El coche bomba contenía una carga explosiva de 50 kilos de amonal o amosal, de las más elevadas de la época. El vehículo se activo por un sistema de radio y comenzó su  trayecto hacia la comisaría de policía. En esos momentos un coche aparcado se interpuso accidentalmente en su camino desviando la ruta del coche bomba hacia el mercado de San Blas que colinda con la comisaría.

Fuente: El País – Miguel Gener

Fuente: La Vanguardia – EFE

El desvió del coche estacionado fue clave para evitar una masacre en la comisaría donde en esos momentos habían policías trabajando. Aun así, resultaron heridas seis personas y los daños materiales fueron destacados dado que la onda expansiva llegó a producir daños en un radio de 200 metros. Más de 150 pisos y automóviles sufrieron desperfectos. Los vecinos del barrio mostraron su indignación esa misma tarde en una manifestación donde reclamaban que les dejaran vivir en paz.

Una mañana difícil de olvidar pero que afortunadamente no hubo víctimas mortales.

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4 comentarios

  1. Me quedaban tres meses para cumplir 19 años y pase por delante del mercado en el coche de unos amigos y mi novia (actual mujer) a las 07:00 a.m. Veníamos de juerga como la gran mayoría de los jóvenes. Vivíamos a 300 mts, de la explosión y no había ni comenzado a dormir cuando un estruendo y posteriormente una especie de aire huracanado reventaba cristales de las viviendas y saltaban las alarmas de los coches en la calle, nadie sabia lo que había ocurrido, gracias a Dios que era domingo y no había apenas gente en la calle, de lo contrario la tragedia habría sido descomunal.

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